Pesca con Mosca en Lago Atravesado – Coyhaique

La nieve es el refugio del alma, donde los sentimientos mundanos no tienen cabida, se repliegan a su espacio vacío y se tornan sin sentido.
Pescar con adornos conformados por los copos de nieve, resulta un producto digno de vivir; las emociones recorren por escalofriantes sensores que aterrorizan el alma y la convierten en un acto de eternidad al unísono: pesca…amor…sentimiento…extrapolación a un paraíso jamás explorado. Esa es la experiencia que compartimos con mi primogénito en unos parajes de ensueño.
Más allá de una mosca y un pez engañado, existe el umbral de la felicidad eterna; entrando a ella mueren los sentimientos terrenales y comienza una nueva vida, como si pescar fuera el agente que nos transporta a la vida eterna mediante una metamorfosis del alma o como si fuera una reencarnación de tu yo interno. Meditar no es comparable a esta experiencia…., te dejas llevar y todo comienza a ocurrir como si estuviera planificado con antelación.
Quizá la comodidad que te ofrece la soledad, el frio que embarga tu corazón y la incertidumbre de tu nueva vida, se da cabida a que tu mente tenga la oportunidad de visitar en forma virtual lo que finalmente será tu hogar junto a Dios. Esa condición sólo se encuentra si estás dispuesto a dejar tu cuerpo tal como está previsto que así sea, y también dejar de sentir apego a quienes amas y renunciar definitivamente al alimento de tu ego. Quizá esta condición nunca ocurra, pues tus seres queridos forman raíces inamovibles en tu corazón que sí o sí seguirán siendo tu ancla en este